Sostenido por Javier y Karina Milei —quienes puertas adentro de Casa Rosada ordenaron resistir—, el jefe de Gabinete afronta sus horas más duras, enfrentando a la oposición, al escenario judicial y hasta a los propios que lo quieren fuera del Gobierno. El escenario del vocero que ya no puede ser vocero

En un ataque llamativo de sinceridad, casi un sincericidio, un funcionario de primerísimo nivel con despacho en el principal edificio gubernamental del país admite que ya no saben qué inventar para extirpar el monotema de la agenda pública, que muchos están cansados de enterarse por los medios oleadas de nuevos pormenores de un escándalo que no para de crecer, que el clima interno está espeso e insoportable y ya nadie quiere poner la cara y quedar expuesto.

“Hartos. Estamos hartos”, repite, para que quede claro. Pero, ojeando hacia los costados y súbitamente temeroso, como si sospechara lo que podría suceder con su carrera política si alguien escuchara sus declaraciones rebotando en las paredes, aflora en el hombre la necesidad de aclarar que la saturación no es necesariamente con la figura misma del jefe de Gabinete, sino con la imposibilidad de frenar la tormenta.

-¿Cuánto es lo necesario? Pasan los días y…

-Ese es el problema: hasta que la situación ya sea irreversible. Si fuera por la mayoría de nosotros, Manuel ya estaría buscando laburo de columnista de nuevo.

-¿Y qué responderías si esta charla fuera al aire y no en privado?

-Que es todo una operación y que nos quieren voltear. La verdad es que somos magistrales cuando queremos atacar, pero pésimos cuando nos tenemos que defender.

El jugoso diálogo, sobre el ocaso de otra semana tan corta como intensa en Argentina, expone la contradicción evidente: hacia afuera, un respaldo abroquelado; hacia adentro, dudas e incomodidades.

En la plana mayor de la gestión libertaria se prestan a las selfies con Adorni, pero al mismo tiempo rezan que se esconda un poco y baje el perfil. Lo exhiben en actos controlados, pero le limitan las vidrieras más riesgosas. Lo dejan usar sus redes sociales, pero le reducen la posibilidad de preguntas abiertas. Una figura popular y de lengua filosa que se vuelve silenciosa es, por definición, una señal de alarma.

La suma de los males que viene acumulando “Manu”, como le siguen diciendo algunos en su oficina, empezó formalmente el 9 de marzo, cuando trascendieron imágenes de su esposa en el corazón de la comitiva oficial durante el viaje a Nueva York para la “Argentina Week”. Los otros vuelos y el crecimiento patrimonial hicieron el resto. Así, el contador público devenido en vocero y en ministro coordinador se convirtió en el libertario de más alto rango en ser escudriñado por la justicia federal: lo investigan por dádivas y por enriquecimiento ilícito.

La cuenta marca que ya van 25 días ininterrumpidos de desgaste y que faltan exactamente otros 25 hasta el informe de gestión que tiene que presentar en el Congreso. “Una eternidad”, suspiran en el área comunicacional.

Pese a esto, no son pocos los que escucharon el férreo apoyo del propio Presidente en la intimidad, convencido de que tarde o temprano su mano derecha podrá explicar los numerosos puntos oscuros de su relato público. ¿No era más fácil aparecer con una pila de papeles y dar por cerrado el affaire? Se lo preguntan buena parte de sus súbditos. Y nadie les responde.

La orden del primer mandatario y de “El jefe” es resistir. Por eso, en los próximos días, la intención es rodear de actividad a Manuel Adorni. Mostrarlo activo. Hacerlo circular por reuniones, actos y despachos. Dar la impresión de que manda, coordina y sigue al frente del tablero. En esa línea se inscribe la reunión de gabinete prevista para el lunes en Balcarce 50, la primera desde el 24 de febrero, y también la ronda de encuentros individuales con ministros que piensan exhibir como un relanzamiento de gestión.

Estos movimientos se decidieron durante el mano a mano de más de dos horas que Milei tuvo con el jefe de Gabinete en Olivos el primer día de abril. Y si bien en esta oportunidad no hubo registro fotográfico, a las 24 horas se fundieron en un cálido abrazo público en el marco del acto por el 44° aniversario de la guerra de Malvinas en la Plaza San Martín de Retiro.

En el medio, la Casa Rosada suspendió una nueva conferencia de prensa. De esta manera, en lo que va de 2026, el hasta ahora locuaz funcionario apenas encabezó dos de esos encuentros con la prensa que tanto proliferaron en el pasado reciente.

A propósito de las últimas acciones de Adorni, los más atentos descubrieron un detalle extraño en la instantánea que en esa ocasión sí distribuyó su equipo después de un hueco en la agenda que hubo para Nicolás Pino, presidente de la Sociedad Rural (SRA). Ya no era el Rolex que le quisieron endilgar falsamente en su muñeca, sino un particular regalo de Karina: un “escudo crístico” diseñado para la protección de energías negativas y la sanación física. Creer o reventar.

La Noticia Completa en Infobae

Comments are closed.