«Los hechos, todos los hechos que inspiraron estas historias se generaron en Avenida 2 y Paseo 134, Villa Gesell. Pudo haber sido Larrea y Rivadavia, C.A.B.A; Coronel Casacuberta y San Juan, Gerli o Enrique Ocampo y Gobernador Figueroa, San Fernando del Valle de Catamarca. Pero fue en Villa Gesell».

“Te pienso y te escribo. Todo este año fue igual. Te pensé, te escribí, te repensé, te reescribí. Infinidad de veces”.

«Amenazante, estás ahora también ahí. Y sos de repente el gran amor y el gran dolor. Sos todas ellas y me estás apuntando, con otro aborto, con otra sangre, con otro coma. Porque tan sólo esta cantidad de amor puede generar un paralelo de dolor».

(Fragmento del diario de Federico Sepúlveda, encontrado por efectivos de la Comisaría 2ª en el mes de septiembre de 2024 en la mesa de luz de su casa en Avenida 2 y Paseo 134).

Ciudad de Cuzco, en el Perú. Llamada la «capital histórica» del país.

Nacida en Cuzco, Perú, Natalia Carrizo no llegó a terminar su secundario y en junio de 2014, a sus 16 años se vino a trabajar a Villa Gesell junto a Gerónimo, un novio hippie marplatense de 30 que había conocido en enero de ese año en su ciudad natal.

Gerónimo estaba radicado en la ciudad desde 2009, y ocupaba una casa que encontró deshabitada sobre la Avenida Circunvalación, en el barrio de Monte Rincón. (Paseo 114 casi esquina Circunvalación, a metros de la “Gomería Mauri”)

El hombre había conocido a Natalia en enero de 2014 en la ciudad natal de la joven, cuando había viajado a buscar “El Cuzquito” (un tipo de cannabinoide que detallaremos más adelante). Habían sido una o dos noches, pero loco de amor por lo que creía había sido un “amor de verano” la volvió a buscar en mayo de ese año. Y la chica no se había olvidado de él, lo seguía esperando. Así fue que dieron unas inconexas explicaciones a la familia de Natalia y se vinieron a nuestro municipio.

Levantaron todas las pertenencias de la casa de Gerónimo en Monte Rincón y se radicaron al sur de nuestra comuna, en un galpón que la pareja acondicionó sobre la calle José Hernández y Albatros, allí donde Mar de las Pampas se convierte en Las Gaviotas (a metros de donde el Estudio Busteros está construyendo un importante Complejo).  “Es más romántico vivir allí amor, estamos más en contacto con la naturaleza y con nuestro fluir”, le había dicho el marplatense. Estaban así muy cerca de “La Aldea Hippie”, el local al público donde vendían buena parte de la producción. Transcurría el segundo mandato en la presidencia de Cristina Fernández de Kirchner.

Ellos mismos diseñaban brazaletes, charreteras, aros, colgantes, gorras, y sombreros. Aros y accesorios para el pelo … hasta que se dieron cuenta que era más rentable comprar los productos al barrio de Once en la C.A.B.A. y revenderlos a locales diversos de la ciudad.

Así estuvieron durante un año, mucho amor y pasión, viajes con bolsos entre Caba y Mar de las Pampas, y en este lapso Natalia quedó embarazada de una niña. Quiso tenerla, y la bebé (Belén) nació en el Hospital Arturo Illia de Villa Gesell el 20 de mayo de 2015. Hoy tiene ya 10 años.

Gerónimo desapareció pocos días después del nacimiento, según se dice está actualmente viviendo en La Paz, Bolivia (“Ya no fluye”, le habría dicho a Natalia pocos días después de dejar el Hospital para volverse a la casa que compartían). Y la joven, a pesar de las presiones familiares, nunca quiso volver a Cuzco.

Su amiga Marthina le consiguió en el mes de julio de ese año (Belén con apenas cuarenta y cinco días de vida) un cuarto en el barrio La Carmencita y en ese vecindario vive desde entonces, haciendo mudanzas cada vez que se presenta una buena oportunidad, pero siempre en las cercanías del sitio original.

«Calzados Mary», en Boulevar y Paseo 113

Ahora tiene una casa con dos lindos cuartos en el Paseo 105 casi esquina Avenida 27 (a 100 metros de la cancha de San Lorenzo de Villa Gesell), en la zona oeste del barrio. A muy buen precio le vendió hormigón para acondicionar el edificio original Don Oscar de “Equilibrio Construcciones” (Paseo 105 Bis y Avenida 21).

Natalia trabaja como empleada de cocina en distintos puntos de la ciudad. Los lunes y miércoles, en el Hotel Don Carlos, de Avenida 3 y 102. Los martes y viernes en la Clínica del Sol, de Avenida 3 y 130. Los jueves en la casa de Federico, en avenida 2 y 134. Los sábados varía, a veces vuelve a vender en la Aldea Hippie de Mar de las Pampas (Ver) cosas que prepara durante la semana —aprendió mucho de Gerónimo durante el año en que convivieron—, a veces la ayuda a Marthina en su tarea de vendedora en «Calzados Mary», —Boulevar y 113—, a veces trabaja como camarera en “Mar Furioso”, una parrilla de Av. 3 y 145.

Para achicar gastos y para ayudarle con la niña fue que Marthina —una amiga bastante más grande que ella, que coincidía con la pareja en los viajes de compras a Buenos Aires— se trasladó a vivir con ella, poco después del nacimiento de la niña y la huida de Gerónimo. Marthina parece cumplir el rol de ´madre´ (de Natalia) y ´abuela´ (de Belén).

Pero motivan estas líneas ese trabajo que mencionamos en la casa de Federico, los jueves por la tarde, donde cocinaba de 13 a 17.00 en invierno, o de 14 a 18.00 hs en verano (durante los meses fríos entra y sale antes, para volver con luz).

Ocurre que el afecto trae amor, y el amor muchísimas veces trae dolor. Algo de todo eso tratan estas líneas.

A.P.

“Tuve tu amor” (Charly García, 1984)

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