El Partido Demócrata avanza con firmeza hacia el control del Congreso tras obtener victorias en bastiones tradicionalmente republicanos. Este avance representa un duro revés para la gestión de Donald Trump, marcado por el malestar ciudadano ante la situación económica y el descontento por los conflictos bélicos.

El avance del escrutinio en las elecciones de medio mandato en Estados Unidos consolida una tendencia de fuerte voto castigo hacia la gestión del presidente Donald Trump. Los primeros resultados del recuento oficial confirman que los demócratas obtuvieron el control del Senado y de la Cámara de Representantes.

En una jornada electoral marcada por una participación histórica, la oposición avanza a ritmo firme tanto en la Cámara de Representantes como en el Senado. Estos comicios ponían en juego 35 escaños de la Cámara Alta, los 435 de la Cámara de Representantes y más de 30 gobernaciones estatales.

En esa línea, se destacan triunfos claves del Partido Demócrata en estados tradicionalmente competitivos o conservadores como Texas, Carolina del Norte y Virginia, donde el electorado expresó en las urnas su descontento por el rumbo económico y las tensiones bélicas globales. 

De este modo, los demócratas se aseguran una mayoría en ambas cámaras del Congreso, un escenario que cambiaría por completo el equilibrio de poder en Washington. En el Senado, los demócratas sumaban 53 escaños, cuando necesitaban 51 para tener mayoría propia, mientras que en la Cámara alcanzaban 192 contra 113, pero necesitan 218 para controlarla.

El revés para el Partido Republicano refleja la impopularidad de las medidas impulsadas en los últimos meses, entre las que sobresalen la persistente suba del costo de vida y los efectos del conflicto armado iniciado en Medio Oriente. 

En tanto, ante la inminencia de un Congreso dominado por la oposición, Donald Trump reaccionó atribuyendo la pérdida de terreno a su ausencia en la boleta e insinuó que recurrirá de forma sistemática al derecho de veto («Mr. Veto») para bloquear cualquier proyecto opositor.

La jornada también deja hitos parlamentarios y ejecutivos históricos. En Texas, la victoria demócrata rompió décadas de hegemonía republicana tanto en la gobernación como en el Senado nacional. Asimismo, en New Hampshire se confirmó la elección del primer senador abiertamente gay en la historia de la Cámara Alta estadounidense.

Con millones de votos aún por computar, la tendencia general ratifica una clara reconfiguración del mapa político norteamericano. De confirmarse la victoria opositora en el ámbito legislativo, la Casa Blanca enfrentará dos años de marcada parálisis gubernamental y un severo control parlamentario sobre sus políticas clave.

La Noticia en Crónica

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