
“Se confirmó la huelga del miércoles 24”, lee Federico el 15 de junio en el zócalo del noticiero. “Espero que acepte la remisería del patrón”, piensa mientras se mira con la gaviota que posa sobre el cable de Cotel.

Natalia en un principio rechazó el ofrecimiento. “Yo me pliego al paro, y aunque esté trabajando ´en negro´ Ud. debería pagarme el día por falta de transporte”, le dijo. Lo trataba de ´Ud´ cuando trataban cuestiones laborales.
Pero finalmente cedió. Nunca Federico pudo saber si ella cedía conveniencia laboral, por deseo sexual o por afecto. Pero se inclina —y su ánimo se lo agradece— en pensar que era este último el motivo.
“Con vos soy feliz”. Aunque no aceptó que su patrón la fuera a buscar a La Carmencita y se tomó un remís, Natalia sí aceptó que Federico la regresara hasta su casa.
“Estás a mi lado, hablando o callada, y todo el universo se acomoda, se ordena, calza en su lugar. Es perfecto. Absurdamente tal vez, pero creo que vos sentís igual”, piensa mientras regresa, luego de haberla dejado en su casa y haber sido presentado a Marthina en la puerta de la casa.
“O similar, porque bien recuerdo que algo te incomoda en este vínculo, pero claramente algo también te atrae. No podrías darme este lugar si no fuese así”.
“Y ahora sí me perturba Marthina, la número uno en tu toma de decisiones… Sin bronca, pero con envidia. Cómo me gustaría ir con vos y con tu hija a la playa, llevarlas cuando viajo a La Plata…”
“Igual fue un gran paso, yo te quiero para el resto de mi vida. Y por esta Avenida Circunvalación se vuelve hoy muy bien”.
Capítulo 10: Finalizar el Juego
Capítulo 9: Mis luces y mis sombras
Capítulo 8: La llave inglesa
Capítulo 7: Ella cerraba las hojas de madera de la ventana
Capítulo 6: Las formas del amor
Capítulo 5: La Denuncia
Capítulo 4: Cambio de Rumbo
Capítulo 3: En Avenida 2 y Paseo 134
Capítulo 2: El Cuzquito
Capítulo N° 1: El escenario

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