Esteban —ese hombre que un día decidió romper las reglas y acabó con su departamento— pensó que había llegado el momento de mostrar el juego. Nunca había escondido nada con la gente, pero sí es verdad que se había mentido a sí mismo —y claro, una cosa implica la otra—. El hombre elogiado por su puntillosidad y su discreción, decidió nuevamente patear el tablero. Ahora, en una pensión que ocupa desde que voló su piso al contrafrente, puso un mazo de cartas sobre la vieja mesa. Como un crucifijo sobre la cama, esa imagen de las cartas lo acompaña en todo momento. Habla de otra forma con su jefe, defiende sus derechos frente al almacenero, se erige ante los nuevos compañeros de pensión y ofrece sus sentimientos más profundos a su novia. Se cree mucho más fuerte, pero sigue siendo un gran cobarde. Y es que dejó los comodines dentro…
Sumariado por sus desajustes registrales, sus depósitos fuera de término y el nefasto estado higiénico de su oficina, Roberto Etchenagucía se alejó si reproches…
Los Encargados de Registro acostumbran quejarse sobre las inspecciones, verificaciones y auditorías que deben atender. Dicen que son demasiadas y que algunos funcionarios se…
Más allá de los conocimientos del Encargado y la aplicación que ponga en su función administrativa, gran parte del éxito que alcance un Registro Automotor…
Mi larga trayectoria vinculada a la registración de automotores me ha impulsado a escribir esta líneas. Me permito aportar parte de mi experiencia todos…
