Pero esos breves momentos de amor, esas instancias de pasión, y hasta los amagues de relación, a Federico ya no le bastan. La quiere entera, la quiere sin Marthina, sin prejuicios, la quiere con su hija, la quiere todo el día. Quiere dejar definitivamente su departamento en La Plata, y venirse a vivir a Gesell con ellas. La considera “su familia”. Se angustia frente a su ausencia. Realidad bien distinta a la de Natalia, que tiene su mirada puesta en cómo se gana la vida, que se ilusiona en conocer algún geselino de su edad para formar una familia acorde, y a quien no le divierte en absoluto la posibilidad de enredarse en una relación algo perversa, con un hombre casi 30 años mayor que ella. Las cartas están sobre la mesa, a la espera de que alguien venga dar por finalizado el juego. https://youtu.be/sNl9W2WmVrA?si=c-X9QD4pGSYfLvnV “Campanas en la noche” (Los…
– “Y sí, el tipo me gusta”, confesó Natalia a su amiga Marthina un domingo que fueron a ver jugar a San Lorenzo en…
“¿Y hoy estuve en tu cabeza?” preguntaba ella a Federico muchas veces. De alguna forma reclamaba así al propietario de la casa de 134…
Previo a la denuncia (Ver Aquí), cuando las cosas sucedían y Natalia decidía ceder a su deseo, lo primero que hacía al ingresar a…
Todas tus voces El electricista Sebastián Pereyra, corrigiendo luminarias del predio de 2 y 134 (Ver su Instagram) “Hoy almorcé con todas tus voces.…
