– “Y sí, el tipo me gusta”, confesó Natalia a su amiga Marthina un domingo que fueron a ver jugar a San Lorenzo en su estadio Máximo “Tocho” Medina de La Carmencita. – “No fue desde siempre”, le dijo. “Se fue dando”. – “¿Pero pasó algo?” Le preguntó Marthina, demostrando malestar mientras miraba como el volante izquierdo de los cuervos geselinos, se retrasaba para cerrar contra la raya al puntero derecho de Juventud Unida de Madariaga. – “Algo, cada tanto”, le contestó Natalia. “Él dice que está enamorado, que hace mucho no lo sentía. Y yo no sé, será que su fantasía amorosa en el fondo me gusta, me siento atractiva, sexy, y con mucho poder”. “Pero ojo que no me confundo. Ni con él ni con nadie. Llegué a Gesell engañada y me quedé por amor a este mar, y porque no quiero volver a Cuzco para escuchar los…
“¿Y hoy estuve en tu cabeza?” preguntaba ella a Federico muchas veces. De alguna forma reclamaba así al propietario de la casa de 134…
Previo a la denuncia (Ver Aquí), cuando las cosas sucedían y Natalia decidía ceder a su deseo, lo primero que hacía al ingresar a…
Todas tus voces El electricista Sebastián Pereyra, corrigiendo luminarias del predio de 2 y 134 (Ver su Instagram) “Hoy almorcé con todas tus voces.…
Fachada del inmueble de Avenida 2 y Paseo 134, denunciado por Natalia como escenario del delito Al día siguiente de las declaraciones de Natalia,…
