

Hoy tenemos el sexto disparo del escritor geselino Federico Iglesias en nuestro Blog.
Publicó ya «El Amor después del Amor», «Lo Hallado», «La leyenda familiar del zorro gris», «Dos que se leen», y «La última voluntad de Don Fierro«, el último domingo.
Ésta, su nueva aparición, lleva por título «La representación de mi estrella». Y al hacerlo llegar nos comenta… «Voy a hacer dos entregas más en octubre, y seguimos luego en 2027».
¡Será un gusto Federico y leemos los dos cuentos 2026 que restan!
- «LA REPRESENTACIÓN DE MI ESTRELLA»
«No puedo hablar de mi edad con exactitud; no reconozco los años que declara mi documento y tampoco encuentro en el espejo un reflejo en el que pueda sentirme representado; quiero decir, no hay datos o imágenes que puedan expresar quien soy y desde cuándo siento que existo o que tengo plena conciencia de la materia que me conforma, me otorga vida, esencia e identidad. Sé, como contrapartida, que una breve serie de acciones me define; y entiendo también que he estado repitiendo infinitamente estás acciones desde tiempos que son antiguos y que no logro recordar, pero que siento que he atravesado una y mil veces, en distintos países y territorios, frente a mares y desiertos; a selvas y ciudades, a la sombra de glaciares y montañas, bajo un mismo manto de cielo, de lunas y viento, de nubes y sol».

«Ahora recuerdo una y puedo narrarla con vaga precisión. Camino solo por un sendero hasta que logro situarme por un rato en el silencioso vacío de mi mente. Doy con la entrada de un bosque y elijo perderme hasta encontrar el refugio que me otorga un claro, dónde la sombra se entremezcla con el brillo que brindan los rayos del sol, que caen oblicuos sobre las plantas y las flores que me rodean y acompañan en la calidez de la tarde».
«Me quedo descansando entre el salvaje ruido de las aves y los insectos que detectan mi presencia y perciben que mi quietud no representa una amenaza; más bien un gesto de respetuosa convivencia, una cuota de gracia humana que no pretende destacar ni alterar esa calma. Ahí respiro y observo; y poco a poco se carga mi mente de claridad. Se despeja alguna tristeza estancada y en una gota de sudor expulsó un pequeño miedo que estaba escondido, asustado y perdido en un recoveco oscuro de mi alma».
«Después me quedo tranquilo, casi estático en la contemplación de una paz que me reconforta. Pasan algunas horas y de a poco la noche cubre la esfera y se puebla de astros la oscuridad. El bosque y los animales desaparecen. Arriba ocurren milagros y formas, destellos de un tiempo que acontece en la vastedad del espacio. Hay algo que busco sin saber bien qué es, siento que está dentro mío pero sigo creyendo que allá fuera puedo encontrar alguna señal. Y cada vez que mis ojos se detienen a mirar el cielo, noto que sin darme cuenta, suelo siempre concentrar la mirada sobre la misma estrella».
«Y así se presenta el devenir; escribo en algún café lo que siento o imagino que suele ser la representación de una voz que habla desde mi interior, a veces ancestro, a veces niño, a veces despierto y otras dormido, de algunos sueños y escenarios perdidos donde estuve o estaré, y donde siempre seré el mismo alma buscando la misma estrella en el marco de una escena infinita donde soy el actor y ella es la luz que aparece y define en ese acto el total de mi existencia».
Federico Iglesias
