Cuando Esteban escuchó las andanzas de su hermano, comenzó a cuestionarse seriamente su franja. Y es que la noticia —un jardín desleal— colmó su vaso. Creía superadas las acciones de su última mujer, la ingratitud de su hija y las frases de su padre (a quienes hubiera considerado antes de su lado). A la noche se plantó entonces frente a la mesa de la cocina. Puso sobre ella dos recipientes iguales y decenas de papeles cortados. Escribió más de 50 nombres en esos trozos de papel y los puso en dos cajas: una a la derecha (´los de su lado´) y otra a la izquierda (´los adversarios´). Se sintió un poco mejor al finalizar su tarea, preparó un café y se recostó satisfecho en su sillón. Apenas acomodado, una inesperada corriente de aire volcó las cajas y esparció los papeles. Los nombres volvieron a mezclarse y Esteban llamó entonces a…
A Esteban cada vez se le agiganta más la casa. Se estira y profundiza. Tiene sólo un ambiente que empezó siendo de 30 metros…
Estos cuentos están dedicados a quienes cumplan, para alguien, la función de enfermeros (aunque jamás lo sepan). Y a Charly García, por explicarlo. A…
No cabe duda de que estoy muriendo. Jamás descubriré la sensación final pero tengo, al menos, conciencia de la agonía (irritante, fastidiosa y temblorosa).…
Dibujo su figura en mis neuronas. Se desliza por ellas, las acaricia y las pone a gusto. Es el semblante y el paso, pero…
