Muy mal mirado por sus vecinos, Esteban decidió acabar con sus problemas inmobiliarios. Ya no más paredes frías, barrios suburbanos ni ambientes desocupados. Cansado de los perros de la cuadra, del recuerdo de Florencia y de la compañía de Soniette, Esteban tomó una decisión final. Duerme ahora en las estaciones de subte, y dice sentirse feliz. Alejandro Puga, «Después de la Tormenta», abril de 1999
Matías tomó un tren y se marchó al campo. Dejó la ciudad, dejó los bares y las relaciones desarraigadas. Buscó una mujer, formó una…
Matías cree que la vida comenzó a sonreirle. Siente un extraño regocijo en su corazón y el cigarrillo lo acompaña en forma especialmente placentera.…
Hace ya como un año que Grisel dejó de cantar tangos y de atajar platos. Son las once de la noche y Matías está…
El plato es apetecible. Pero el amarillo de los tallarines y el rojo de la salsa esconden un verdadera trampa. Matías enrosca algunos fideos…
